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16/7/2007

CORRIENTE LIBERTADORA DEL SUR: Antecedentes

Mapa del Virreinato del Río de la Plata creado en 1776.


Antecedentes de la Corriente Libertadora del Sur


En 1776 el rey Carlos III de España había creado el Virreinato del Río de la Plata con su capital Buenos Aires. Esta ciudad y puerto había alcanzado un gran desarrollo por el intenso tráfico comercial con los puertos hispanos (y con otros puertos europeos mediante el contrabando) a través del Océano Atlántico. El decreto de Libre Comercio de 1778 impulsó aún más su crecimiento urbano y comercial. Se forjó una pujante burguesía comercial favorecida por sus materias primas y el gran mercado interno, especialmente el del Alto Perú.

A comienzos del siglo XIX los grupos criollos de Buenos Aires consideraban que las restricciones comerciales y políticas que mantenía la Corona Española eran una traba para su desarrollo. Solo necesitaban una coyuntura internacional favorable para desencadenar sus ánimos independentistas. Los bonaerenses demostraron su gran capacidad económica, organizativa y militar cuando lograron rechazar el poderoso ataque de la escuadra inglesa en 1807. Cabe destacar aquí la valerosa participación del peruano Toribio Luzuriaga en la defensa de Buenos Aires.

CRISIS DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

Napoleón invadió España en 1808. 

La crisis de la monarquía española

El momento esperado para emanciparse de España llegó cuando en 1808 este país fue invadido por Napoleón Bonaparte. El Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII fueron llevados cautivos a Francia y la Corona Española fue usurpada por José Bonaparte (Pepe Botella). España se desangró y debilitó lucha contra los invasores galos. La guerra duró hasta 1814.

Los patriotas españoles formaron un Junta Central de Gobierno asumiendo la soberanía mientras estuviera cautivo el Rey Fernando VII (“el deseado”). Siguiendo este ejemplo varias ciudades de América del Sur formaron sus propias Juntas de Gobierno, desconociendo a las autoridades coloniales. En 1809 se formaron las Juntas de Chuquisaca, La Paz y Quito; en 1810 nacieron las de Santiago y Buenos Aires. En un principio los criollos y mestizos que lideraron las Juntas señalaban que eran provisionales y que devolverían la soberanía al legítimo Rey de España. Sin embargo, los patriotas más decididos trabajaban para alcanzar la independencia definitiva. En pocos años las fuerzas realistas destruyeron a sangre y fuego a las Juntas; la única que logró sobrevivir fue la de Buenos Aires.

LA JUNTA DE BUENOS AIRES

Don Cornelio Saavedra.

La Junta de Buenos Aires

El 25 de mayo de 1810 el cabildo abierto de Buenos Aires depuso al Virrey Hidalgo de Cisneros y entregó el poder a una Junta de Gobierno presidida por Cornelio de Saavedra. El nuevo gobierno tuvo que luchar contra la resistencia realista, especialmente en la Banda Oriental (Montevideo) y Charcas (Alto Perú).. En medio de graves disputas internas Buenos Aires pudo organizar tres expediciones militares rumbo al Alto Perú donde se encontraban amenazantes las fuerzas contrarrevolucionarias del Virrey del Perú , Fernando de Abascal.

La primera expedición (1811) al mando de José Castelli ganó la batalla de Suipacha, pero perdió la de Huaqui, por lo que se batió en retirada. La expedición de 1813 fue encabezada por Manuel Belgrano, quien ganó las batallas de Salta y Tucumán, pero perdió las de Vilcapuquio y Ayohuma. La tercera expedición al Alto Perú fue comandada por José Rondeau en 1815, pero terminó con la derrota de Viluma.

En 1816, en Bueno Aires, el Congreso nombró a Pueyrredón como Director Supremo y declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue Pueyrredón quien apoyó el plan del general Don José de San Martín para organizar el ejército de los Andes, cruzar esta gran cordillera y liberar Chile, para luego contribuir en la independencia del Perú.

LA INDEPENDENCIA DE CHILE

Con el apoyo del nuevo gobernador de Cuyo, el peruano Toribio de Luzuriaga, a comienzos de 1817 el Ejército de los Andes ya estaba listo en Mendoza para atravesar la Cordillera y conseguir la liberación de Chile. Sus tropas ingresaron a territorio chileno por los pasos de Los Patos y Uspallata. Las fuerzas realista del Capitán General Marco de Pont fue derrotada en la batalla de Chacabuco. San Martín entró victorioso a Santiago. El patriota criollo Bernardo de OHiggins fue nombrado Director Supremo. Mientras tanto, el Virrey del Perú Joaquín de Pezuela envió una escuadra con 3500 hombres al mando del general Mariano Osorio. Estas fuerzas sorprendieron y derrotaron a los patriotas en la batalla de Cancha Rayada. Sin embargo San Martín y OHiggins se reorganizaron rápidamente y vencieron a los españoles en la definitiva batalla de Maipú (5 de abril de 1818).

Don José de San Martín y sus tropas vencedoras en Chacabuco. (Foto: Wikipedia)

EXPEDICIONES DE COCHRANE

En Chile se organizó la escuadra libertadora de Don José de San Martín. Para esto contó con el respaldo de OHiggins y el financiamiento de la burguesía comercial chilena. Este sector estaba muy interesado en introducir sus mercancías –especialmente el trigo- libre de aduanas en el Callao, como lo había prometido el Libertador argentino.

La escuadra fue organizada inicialmente por el chileno Blanco Encalada, pero poco después se contrató al almirante escocés Tomás Alexander Lord Cochrane. En enero de 1819, Cochrane hizo un primera incursión en aguas peruanas, llegando a bloquear y bombardear el Callao. También pasó por Huacho, Huaura, Supe (cuyo cabildo declaró su independencia), Huarmey y Paita. En estos puntos sus comisionados distribuyeron propaganda patriota y cartas a importantes personalidades criollas para que se adhieran a la causa emancipadora.

Cumplida su misión Cochrane regresó a Valparaíso en junio, pero se embarcó en una segunda expedición en setiembre del mismo año. En esta ocasión también bloqueó el Callao y llegó a tomar el puerto de Pisco. Después de amedrentar al enemigo y de recoger a muchos voluntarios peruanos, el marino escocés regresó a Chile donde llegó a tomar la fortaleza realista de Valdivia (febrero de 1820). En esta importante acción se distinguió el joven chancayano Francisco Vidal, llamado “primer soldado del Perú”.

Almirante Tomás Lord Cochrane (Foto: Wikipedia)

SAN MARTÍN EN PISCO


Don José de San Martín en Pisco

El Ejército Libertador desembarcó por la bahía de Paracas el 8 de setiembre de 1820. Inmediatamente las tropas se movilizaron hacia Pisco donde asentaron su cuartel general. San Martín recibió la propuesta del virrey Joaquín de Pezuela para negociar una solución pacífica. Los representantes de ambos jefes se reunieron en la histórica Conferencia de Miraflores. La propuesta sanmartiniana fue proclamar la independencia del Perú para implantar una monarquía constitucional; mientras que la propuesta del Virrey fue el retiro de las fuerzas invasoras y el acatamiento de la Constitución de Cádiz que había vuelto a tener vigencia en España.

Al romperse las conversaciones San Martín envió una expedición a la sierra central con 2000 hombres y abundantes armas y municiones. El jefe era José Álvarez de Arenales y sus misión formar partidas guerrilleras en Huamanga, Huancavelica y Tarma para bloquear y cercar la ciudad de Lima. Mientras tanto El Libertador creo en Pisco la primera bandera nacional, la roja y blanca, inspirada en los flamencos andinos o pariguanas.

SAN MARTÍN EN HUAURA

Don José de San Martín.

Don José de San Martín en Huaura

Al poco tiempo San Martín y sus tropas se embarcaron rumbo al norte de Lima para instalar su nuevo cuartel general en Huaura. Es aquí que el líder patriota promulga un reglamento provisional creando los primeros departamentos del Perú : Lima, Trujillo, Tarma y Huaylas.

Venturosas noticias llegaron a San Martín entre diciembre de 1820 y enero de 1821. El ejército de Arenales derrotó al realista O¨Reilly en la batalla de Cerro de Pasco, el almirante Cochrané capturó el buque realista Esmeralda, el batallón Numancia desertó y se unió a los patriotas, el intendente Torre Tagle y el cabildo de Trujillo proclamaron la independencia del norte del país y la desmoralización cundía en el bando realista.

EL MOTÍN DE AZNAPUQUIO

Virrey Pezuela, derrocado por el Motín de Aznapuquio.
Dibujo: E. San Cristóbal.

El Motín de Aznapuquio

El 29 de enero de 1821 un grupo de poderosos oficiales realistas se reunió en el cuartel de Aznapuquio para conspirar y exigir la renuncia del virrey Joaquín de Pezuela, al que acusaban de no saber dirigir la guerra contra los patriotas. Entre los cabecillas del golpe de estado estaban los oficiales José de La Serna, José de Canterac y Jerónimo Valdez, simpatizantes de la reciente Revolución Liberal de Rafael de Riego en España. Pezuela aceptó dimitir y enrumbo a España; como nuevo Virrey del Perú fue proclamado el general José de la Serna Hinojosa, el mismo que fue ratificado pocos meses después por el rey Fernando VII.

LA CONFERENCIA DE PUNCHAUCA

Histórica casona de Punchauca, en Carabayllo.

La Conferencia de Punchauca

Entre marzo y mayo de 1821 el representante del nuevo gobierno constitucional de España, don Manuel Abreu gestionó negociaciones de paz entre La Serna y San Martín. Incluso logró que ambos jefes se entrevistaran personalmente en la casa hacienda Punchauca, en la actual Carabayllo, al norte de Lima.

El encuentro ocurrió en 2 de junio de 1821. El Libertador ofreció al Virrey una transición pacífica a una monarquía constitucional encabezada por un español pariente de Fernando VII. El Virrey, por influencia de sus generales, rechazó la propuesta y decidió continuar la guerra. Nuevamente se reanudaron las hostilidades. El Virrey volvió a Lima y San Martín ordenó la movilización de sus fuerzas regulares e irregulares para cercar la Capital del Perú.

EL RETIRO DEL VIRREY LA SERNA

A comienzos de julio de 1821 Lima sufría los estragos del bloqueo y cerco de los patriotas. El hambre, una epidemia de cólera y el miedo cundieron en los vecinos. 1500 soldados realistas murieron de la epidemia, otros centenares estaban enfermos, desmoralizados y con escaso alimento para los caballos. Ante desolador este panorama, el Virrey La Serna decidió salvar al resto de su ejército llevándolo a la sierra central, región fértil y llena de recursos materiales y humanos para reforzar sus tropas. Salieron se Lima el 6 de julio y en pocos días llegaron a Huancayo. En diciembre de 1821 el Virrey se dirigió al Cusco, donde instaló su gobierno con la Audiencia de esta ciudad.

Mientras tanto Lima quedó al mando del marqués de Montemira, el mismo que escribió a San Martín pidiéndole que ingrese a la Capital con sus tropas regulares y que reestablezca de inmediato los abastecimientos y el orden en Lima. El Libertador respondió con otra carta asegurando que ingresaría pacíficamente y que protegería la ciudad.

LA FIRMA DEL ACTA DE LA INDEPENDENCIA

San Martín ingresó a Lima el 12 de julio de 1821 y pidió al alcalde Conde de San Isidro que convoque a cabildo abierto para que los vecinos firmen el Acta de la Independencia. Este documento fue redactado por el arequipeño Manuel Pérez de Tudela y a la letra dice: “Todos los señores concurrentes por sí y satisfechos de la opinión de los habitantes de la Capital dijeron: Que la voluntad general está decidida por la independencia del Perú y de la dominación española y de cualquiera otra extranjera”. En la primera página firmaron las personas más prominentes de la Ciudad, al final la rubricaron 3504 personas.

La gran mayoría firmó por miedo a las tropas de ocupación, pánico a la posibilidad de perder sus bienes y terror al caos social. Otros, por ambición de recompensas y nombramientos. También había gente de elevado espíritu patriota. Buen número de españoles y criollos tuvieron que esconderse para no firmar el Acta, temerosos de las represalias.

Al respecto, el historiador Timothy Anna escribe: “ Además, dos semanas después de la Declaración de la independencia cuarenta y tres de los sesenta y cuatro miembros del Consulado huyeron. Solo diecisiete de los miembros del Consulado firmaron la Declaración”. También señala que “muchas personas prominentes firmaron la Declaración de Independencia y posteriormente huyeron del país”. “Mas aún, de los que firmaron la Declaración de Independencia, muchos retornaron al bando realista” (La caída del gobierno español del Perú, 2003).

Todo esto nos advierte de la gran indecisión entre los limeños, sobretodo de clase alta, frente a la causa patriota. Ante la incertidumbre y el miedo, la aristocrática y conservadora Lima, aquel 15 de julio de 1821, no tuvo otra opción que acatar los designios del jefe argentino Don José de San Martín.


LA PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

La élite limeña y Don José de San Martín convinieron en hacer una gran ceremonia para proclamar la independencia en la Plaza de Armas de Lima. Se decidió que sea el sábado 28 de julio de 1821. Aquel día, a media mañana, una multitud de vecinos de todas las clases sociales vio al libertador argentino subir al estrado oficial con la bandera roja y blanca en sus manos. Rodeado de altos jefes y funcionarios San Martín pronunció las siguientes palabras: “¡El Perú es desde este momento libre e independiente, por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende! ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!

El acto fue repetido en otras tres lugares de la Capital: la plazoleta de la Merced, la plaza de la Inquisición, la plaza de Santa Ana.

EL PROTECTORADO

Se llama así al gobierno de Don José de San Martín en el Perú. Fue instalado el 3 de agosto de 1821 y perduró hasta el 20 de setiembre de 1822. El Libertador esperaba completar la independencia del territorio nacional y preparar el camino para la instauración de un régimen monárquico constitucional.

PRIMERAS MEDIDAS

Al proclamarse Protector del Perú San Martín asumió el supremo mando político y militar del país y emprendió la difícil tarea de organizar el nuevo estado, con miras a implantar una monarquía independiente en Lima . Instauró un Consejo de Estado para tener asesoría en el gobierno. Implantó tres ministerios: Hacienda (Hipólito Unanue), Relaciones Exteriores (Juan García del Río), Guerra y Marina ( Bernardo de Monteagudo). Estableció los departamentos y provincias en base a las ex intendencias y partidos, respectivamente. Liberó a los indígenas de los tributos y las mitas, y con la ley de “vientres libres” ordenó que nadie naciera esclavo en el Perú. Todas estas medidas fueron consagradas en el Estatuto Provisorio, documento considerado la base legal del Protectorado.

PREPARANDO LA MONARQUÍA

San Martín consideraba que el sistema de gobierno que debía instalar era la Monarquía Constitucional. Pero quería ganar a la opinión publica en este sentido, especialmente a la clase más ilustrada. En este sentido convocó a 40 personajes destacados a reunirse en la Sociedad Patriótica, donde se debía discutir cuál es el sistema de gobierno que le conviene al Perú. Dirigió las sesiones el pro-monarquista Bernardo de Monteagudo. Defendiendo las posiciones monarquistas destacó el sacerdote Ignacio Moreno, apoyado por Hipólito Unanue; mientras que los republicanos fueron liderados por Manuel Pérez de Tudela y Mariano José de Arce. Mediante cartas y artículos periodísticos defendió esta causa José Faustino Sánchez Carrión, el Solitario de Sayán, redactor del periódico La Abeja Republicana.

Confiado en que los peruanos respalden la monarquía, San Martín envió a Europa a don Juan García del Río y Diego Paroissién, quienes debían buscar un príncipe europeo que acepte ser el primer Rey del Perú, el candidato favorito era el Príncipe de Saxe- Coburgo. También debían gestionar un fuerte empréstito que permita continuar con éxito la guerra contra el Virrey La Serna que gobernaba en el Cusco.

La nueva monarquía debía contar con una nobleza, es por eso que convirtió los títulos de Castilla en títulos del Perú. Además creó la Orden del Sol, una condecoración para los mejores servidores de la patria que se convertían en los nuevos nobles del Perú.

2/7/2007

LA GUERRA CONTRA EL VIRREY LA SERNA

En el campo militar San Martín logró convencer al general realista José de La Mar para que entregue la Fortaleza del Real Felipe y se integre a la patria libre. También fundó la Legión Peruana de la Guardia, la que al mando de Santa Cruz marchó a Quito y participó victoriosamente en la gran batalla de Pichincha.

En la sierra las partidas de guerrillas indígenas combatían denodadamente. Una de las más activas era la de Cayetano Quirós en Huamanga. El general Carratalá reprimía cruelmente a los combatientes y sospechosos. Una de sus prisioneras fue la informante indígena María Parado de Bellido a la que fusiló en el centro de la ciudad el 27 de marzo de 1822.

Con los escasos recursos fiscales y materiales el Libertador envió a la sierra un ejército de 2 mil hombres al mando de Domingo Tristán y Agustín Gamarra. Lamentablemente, estas fuerzas fueron emboscadas y aniquiladas casi en su totalidad por los realistas en Macacona de Ica, el 7 de abril de 1822.

1/7/2007

OTROS HECHOS U OBRAS DEL PROTECTORADO DE SAN MARTIN

Don José de San Martín.

Otros hechos u obras del Protectorado de don José de San Martín en Perú

- Estableció la libertad de Imprenta, la libertad de comercio, pero no la libertad de culto religioso. Solo se permitía la religión Católica.
- Eligió el Himno Nacional del Perú, con la música de José Bernardo Alcedo y la letra de José de la Torre Ugarte. Lo cantó por vez primera doña Rosa Merino.
- Creó la Biblioteca Nacional del Perú. Su primer director fue Mariano José de Arce.
- Fundó la Escuela Normal de Varones para formar docentes con nuevos métodos pedagógicos.
- Se crea la Guardia Cívica, un cuerpo armado que debía respaldar las medidas revolucionarias.
- Se expulsó a miles de españoles que no aceptaban la independencia y se les confiscó sus bienes.
- Se produjo la deserción de Cochrane que tenía serias discrepancias de carácter estratégico con San Martín. Al partir se apoderó de los caudales que se resguardaban en Ancón (para pagarle a sus hombres). Se marchó con seis naves el 6 de octubre de 1821.
- Prohibió la exportación de metales preciosos a España.

LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL

Preocupado por los recientes avances de los realistas y la escaso de sus recursos San Martín decidió entrevistarse con Simón Bolívar, el gran líder de la Corriente Libertadora del Norte. Dejó en el gobierno de Lima al delegado supremo José Bernardo de Tagle y marchó a Guayaquil donde ya se encontraba el libertador venezolano. Fueron tres los asuntos principales que debieron conversar ambos jefes: Los límites entre el Perú y Gran Colombia (sobretodo la posesión de Guayaquil), la ayuda militar grancolombina y el sistema de gobierno más conveniente al Perú. En ninguno de los puntos San Martín logró lo que buscaba: Bolívar no renunció a Guayaquil, solo ofreció 1600 soldados, de los 6000 que pedía el argentino y rechazó tajantemente la idea de una monarquía en el Perú. Cuando San Martín le ofreció el liderazgo de la campaña libertadora en el Perú, Bolívar le dio a entender que solo lo aceptaría si él se retiraba del Perú.

EL FIN DEL PROTECTORADO

San Martín regresó a Lima con la idea de abandonar el Perú para dejarle el camino libre a Bolívar y se lleve la gloria de completar la independencia americana. Este plan se aceleró cuando al llegar supo que los limeños habían capturado y expulsado a Bernardo de Monteagudo, su mano derecha en el gobierno. Monteagudo se había ganado el odio de muchos vecinos por su estilo autoritario y arrogante. El descontento de muchos sectores sociales se evidenciaba en intrigas y conspiraciones contra San Martín a quien algunos liberales acusaban de querer convertirse en Rey del Perú.

En este difícil contexto el Libertador argentino logró reunir al Primer Congreso Constituyente, que desde el comienzo estaba controlado por los liberales republicanos, encabezados por el poderoso clérigo Francisco Javier de Luna Pizarro. El mismo día de su instalación (20 de setiembre de 1822) San Martín presentó su renuncia irrevocable a todos los cargos públicos que ejercía en el Perú.

Sus palabras de despedida fueron: “La presencia de un militar afortunado, por más desprendimiento que tenga es temible a los Estados que de nuevo se constituyen. Por otra parte, ya estoy aburrido de oír que quiero hacerme soberano. Sin embargo, siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y no más. En cuanto a mi conducta pública, mis compatriotas (como en general de las cosas) dividirán sus opiniones; los hijos de éstos darán el verdadero fallo”.

EL RETIRO DE DON JOSÉ DE SAN MARTÍN

El Congreso Constituyente le agradeció sus servicios al Perú, lo nombró Generalísimo y le otorgó el título de Fundador de la Libertad del Perú. San Martín se retiró a la casona de Magdalena y de inmediato se trasladó a Ancón para embarcarse rumbo a Valparaíso. De Chile marchó a Argentina. Llegando a Buenos Aires tuvo el dolor de encontrar fallecida a su esposa Remedios Encalada. Poco después partió para Europa junto a su pequeña hija Mercedes. Vivió en Francia hasta la edad de 72 años. Murió en Boulogne Sur Mer en 1850. Sus últimas palabras fueron: “Este dolor es la tempestad que lleva a los barcos al puerto”.

BIBLIOGRAFÍA

- ANNA, Timothy, La Caída del Gobierno Español en el Perú. IEP, Lima, 2003.

- BONILLA, Heraclio, Metáfora y Realidad de la Independencia en el Perú. IEP, Lima , 2001.

- CAYO CÓRDOVA, Percy, República, en Enciclopedia Temática del Perú. Editora El Comercio, Lima 2004.

- DE LA PUENTE CANDAMO, José Agustín, La Independencia, en Historia General del Perú, tomo VI. Editorial Brasa, Lima.

- MACERA, Pablo, Historia del Perú 3. Editorial Bruño, Lima.

- MONTOYA, Gustavo, La Independencia del Perú y el fantasma de la revolución. IEP, Lima, 2002.